Las mujeres que esperan en Oualalat o qué hacer si mayo os pilla en Tarifa

El otro día, que sí que me gustó mi oficio, me tocó ir, camarita en mano, a hacer de pinche de la compañera de Cultura que habían mandado a cubrir la presentación en Madrid del VI Festival de Cine Africano de Tarifa. Como cualquiera que me conozca un poco puede suponer, salí de la misión con un vídeo bastante desastroso pero con un incontrolable síndrome de Estocolmo hacia nuestros entrevistados y su proyecto.

Y como lo de irme a Tarifa dentro de un mes, mal que me pese, me temo que no se me va a arreglar,  me hice a la idea de conformarme con el breve aperitivo que los festivaleros nos regalaban en la FNAC de Callao durante estos días, asumiendo el riesgo que tiene lo de quedarse con la miel en los labios. (más…)

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Más Ronit y un gramófono

Yo funciono por obsesiones y aún quedaba esta en cartel:

(…) Algo semejante ocurrió con los gramófonos de cilindros que llevaron las alegres matronas de Francia en sustitución de los anticuados organillos, y que tan hondamente afectaron por un tiempo los intereses de la banda de músicos. Al principio, la curiosidad multiplicó la clientela de la calle prohibida, y hasta se supo de señoras respetables que se disfrazaron de villanos para observar de cerca la novedad del gramófono, pero tanto y de tan cerca lo observaron, que muy pronto llegaron a la conclusión de que no era un molino de sortilegio, como todos pensaban y como las matronas decían, sino un truco mecánico que no podía compararse con algo tan conmovedor tan humano y tan lleno de verdad cotidiana como una banda de músicos (…)

(“Cien años de soledad”, Gabriel García Márquez)

(También pensé en esto -además de por supuesto en aquello, y en acullotro, y en todo lo demás también-).   (más…)

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Baila con Bashir

Coge un puñado de personajes reales, entrevístalos, fílmalos, no pierdas detalle, y luego conviértelos en dibujos para que se vuelvan de mentira.

Coge una historia de verdad, la más atroz, y mézclala con sueños, con alucinaciones; píntala sólo en amarillo y negro, azul y gris, para que quepa duda.

Coge las reflexiones más profundas y hazlas dibujo animado: tal vez es propio del hombre caer más en la cuenta a través de los cuentos.

Recuerda que en el camino de la guerra tu personaje sólo puede estar pensando en el más terrible drama: un desamor adolescente. Titula a tu película con un momento tan imposible que sólo puede ser cierto.

Tendrás “Waltz with Bashir”, documental de animación, reportage en poema, psicoanálisis recortado a ojo de pez; y un enorme nudo en la garganta, y nada que decir, después: (más…)

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