Un regalo por tu…

Sara, oportuna siempre en sus palabras, me recuerda que hoy es el día de la poesía. No soy yo dada a onomásticas, días de las mujeres, días de los padresmadres, de los trabajos, de los amores, pero me digo que today is the day: llevaba tiempo esperando la ocasión para compartiros las palabras de un tipo, Abdellatif Laâbi, que he descubierto (en una exploración que vale todas las anteriores pesquisas infructuosas en librerías) y no he parado desde entonces de leer. La consecuencia directa, claro, fue empezar a traducirlo para que no se lo perdieran, una vez más, algunos amigos que sin saberlo lo llevaban leyendo en el aire siempre (porque, ¿increíblemente?, los de este autor son otros libros que aún no han sabido llegar a nuestros estantes).

Decido subirlo aquí hoy porque este es un país en que, aunque hoy se celebre la palabra entre fastos en Marrakech, la gente sigue pudiendo ir a la cárcel por sus versos.

A este poeta le pasó. Escribió y estuvo diez años entre rejas. Lo escribió también, y desde que salió vive en el exilio.

[Inciso precavido: es cierto, digámoslo para evitar la mitificación: ahora, vuelve de visita, y sale en los periódicos de acá, venerado, homenajeado como héroe en esta supuesta transición. Una se pregunta si es, de su parte, rendición, ironía o simplemente esperanza. Pero, negándome a creer que uno se rinda cuando ya no hay nada que perder, yo voto por la esperanza: porque el poder nunca ha sabido leer del todo entre las líneas de la poesía. Y la esperanza, en la ironía: ahora van a publicar su obra completa, y traducirla al árabe para que todo el mundo aquí pueda leerla -como si no se dieran cuenta de que nada ha cambiado-. La justicia poética tiene caminos extraños.]

Este post es largo, rompe todas las reglas de la red. No podréis leerlo apresurados. Lo leeréis con calma o no lo leeréis. Yo sólo quería haceros un regalo en su, tu, nuestro día, como el que pone en las manos un libro dedicado.

Pero antes de leerlo por alto, recordad que por cada una de estas palabras, este señor se jugaba la libertad.

Y feliz día de la poesía. Que no decaiga.

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