Toda propiedad es geometría

Hace algunos meses me hicieron llegar este certero poema, este credo indiscutible. De vez en cuando lo busco como quien busca una sombra. Otras veces parece que es él el que me busca a mí.

Hace ya unos días que me andaba rondando. Pero esta mañana estalló de repente, y ahora no puedo parar de repetirlo, de repetirme que estaría tal vez bien pintarlo en las calles, irlo gritando por ahí… Read More

Volvemos a la carretera…

Desde mañana, 24 de septiembre, y hasta el domingo 4 de octubre, volvemos a tener cita con los versos. Los amigos itinerantes, esta vez por el lado de Granada, se lo han currado para traernos una nueva edición del festival Poesía en Resistencia. Después de haber oído tantas mágicas historias de las anteriores, no dudo en invitaros a que os echéis la carretera al hombro y nos acompañéis por allí, con la música y las palabras…

Aquí os dejo el programa (y debajo los detalles por si no se ve bien). En su blog, mucho más.

Por allí se os espera a todos, que lo sé yo.

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Por si la noche de mañana os pilla al sur

Por si la noche de mañana os pilla al sur, os cuento que los amigos de la Palabra Itinerante andarán presentando en Sevilla el cartel de Poesía en Resistencia, un ciclo, también itinerante, o más o menos, que este año se celebrará en Granada entre el 24 de septiembre y el 4 de octubre.

De eso habrá tiempo de hablar: de momento, ahí os dejo el aviso de que mañana jueves, 17 de septiembre, desde las 20:30, un estupendo bar llamado La Carbonería acogerá otra mágica velada de música, poesía, y lo que se tercie. Ahí abajo tenéis, rojas y negras, las previsiones.

Si andáis por allí, no os lo perdáis y contádnoslo luego a los que nos toca más bien andar por el medio norte, donde ya empieza a llover 😉

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Sones del llano

De todos los libros que me traje de Buenos Aires y que voy, poco a poco, recorriendo con el placer de una visita esperada, hay un descubrimiento en especial que me llena los días. Tres tomos de una antología que paseo por Madrid sin darle tregua, doblando esquinas y copiando versos; poesía de esa que da respuesta a las preguntas esenciales, que ayuda en las pequeñas y grandes batallas, en los trabajos de los días, y hace pensar en las manos de los justos.

Se trata de una antología de la obra de Hamlet Lima Quintana, un hombre que puso a sus espectáculos el nombre de “Del amor, los pájaros  y la gente” y habitó su poesía con el pampamapa, el rancho, los árboles, la lucha, la ciudad, los cuerpos, los vecinos, las charlas. Y, sobre todo, con “esa gente que es así, tan necesaria”. En sus líneas suena nítida la cadencia de un modo de sentir que es para muchos santo y seña; y me recuerda a una especie de Benedetti filosófico, un Neruda más entero, un Larralde sobre el papel, un Darwish en castellano.

Ocurrió algo curioso. Emocionada con mi descubrimiento, indagué entre algunos amigos y hallé, para mi sorpresa, que no lo conocían. Ni siquiera algunos que leen y escriben como si hubieran mamado sus palabras. No sé. Lo achaco a las magias que hace el viento repartiendo padrinos de adopción, al raro modo que tienen de darse vida los hermanos.

El caso es que ese desconocimiento me ha animado a dejaros por aquí un poco de esos libros, por si interesara. Os hago llegar, aprovechando que es viernes, que tenéis tiempo y no veo mejor manera de aprovecharlo que con este viaje a palabras bien elegidas, una amplia selección de entre los poemas que fui marcando -nunca me creí esa norma tácita de que no hay que regalar posts largos- .Y entre medias, algunas canciones con letra suya y voces de unos y de otros (en mi palmarés, la que canta Mercedes Sosa, y sobre todo la última, la que os pongo en vídeo, en la que además podéis oír lo maravillosamente que se leía este señor).

Guardad el enlace a buen recaudo, y, cuando os vaya bien, tomáos el rato de saborear este raro regalo que nos ha hecho el azar de las librerías. Saldréis del trayecto con más fuerzas y seguro pensando que “deslindar mariposas es tarea / que nos incumbe a todos” . Read More

Momento fan

Tras meses hartándome de recomendar a todo cristo que se dejara de prejuicios pedantes (“yo un best-seller no lo leo por principios”) y hundiera la nariz entre las páginas de la tan traída y llevada trilogía Millenium, hoy me dan aviso de que busque en el último Babelia, que me voy a alegrar.

Así que, como redención por el post en defensa de Stieg Larsson que nunca me animo a escribir, os copio aquí un ratito de lo que dice Vargas Llosa.

(Eso, hala, ya os estoy oyendo, ahora ponéos a despotricar, decid que de Vargas Llosa ni los buenos días, que ya os recuerdo yo La ciudad y los perros.)

¿A qué viene este preámbulo? A que acabo de pasar unas semanas, con todas mis defensas críticas de lector arrasadas por la fuerza ciclónica de una historia, leyendo los tres voluminosos tomos de Millennium, unas 2 mil100 páginas, la trilogía de Stieg Larsson, con la felicidad y la excitación febril con que de niño y adolescente leí la serie de Dumas sobre los mosqueteros o las novelas de Dickens y de Victor Hugo, preguntándome a cada vuelta de página “¿Y ahora qué, qué va a pasar?” y demorando la lectura por la angustia premonitoria de saber que aquella historia se iba a terminar pronto sumiéndome en la orfandad. ¿Qué mejor prueba que la novela es el género impuro por excelencia, el que nunca alcanzará la perfección que puede llegar a tener la poesía? Por eso es posible que una novela sea formalmente imperfecta, y, al mismo tiempo, excepcional. Comprendo que a millones de lectores en el mundo entero les haya ocurrido, les esté ocurriendo y les vaya a ocurrir lo mismo que a mí y sólo deploro que su autor, ese infortunado escribidor sueco, Stieg Larsson, se muriera antes de saber la fantástica hazaña narrativa que había realizado.

(para más razones, el artículo completo aquí)

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Distancias

En esas seguimos, leyendo y leyendo entre líneas, comme d’habitude…

Las distancias no miden lo mismo
de noche y de día.
A veces hay que esperar la noche
para que una distancia se acorte.
A veces hay que esperar el día.

Por otra parte
la oscuridad o la luz
teje de tal manera en ciertos casos
el espacio y sus combinaciones,
que los valores se invierten:
lo largo se vuelve corto,
lo corto se vuelve largo.

Y además, hay un hecho:
la noche y el día
no llenan igualmente el espacio,
ni siquiera totalmente.
Y no miden lo mismo
las distancias llenas
y las distancias vacías.

Como tampoco miden lo mismo
las distancias entre las cosas grandes
y las distancias entre las cosas pequeñas.

(Roberto Juarroz)


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