Más sorprendente que la ficción

(Artículo publicado en el número 24 de La Marea y online aquí). 

Más sorprendente que la ficción   La Marea
Un hombre espera a que suene una cabina telefónica. Impaciente, su mente recorre adelante y atrás los últimos acontecimientos. El timbre suena por fin. Le anuncian una muerte. Huye. Aún no lo sabe, pero todo acaba de cambiar.

Esta escena podría ser el comienzo de una película. Sin embargo, el fotograma no se ha proyectado en una pantalla: pasa por la memoria de Bill Ayers, que lo recoge en su autobiografía Días de fuga, recientemente publicada en castellano por la editorial Hoja de Lata. El libro —que lleva por subtítulo Memorias de un activista contra la guerra de Vietnam— es una de las diversas apuestas editoriales que en los últimos meses han traído a las librerías el recuerdo en primera persona de vidas que, desde su singularidad, dan medida de diferentes tiempos, lugares, procesos históricos. (más…)

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Un país son los rostros de su gente

(Este artículo sobre la exposición retrospectiva del fotógrafo Garry Winogrand fue publicado el jueves 26 de febrero de 2015 en la revista online CTXT. En el enlace, el texto se puede leer acompañado de una galería de imágenes que recoge una selección de la muestra).

En las primeras fotografías de ciudades, no hay nadie. Por  limitaciones de la técnica, solo quedaba plasmado en los reactivos quien supiese permanecer quieto un buen rato delante de la cámara. El tiempo de exposición que requería captar con nitidez los detalles de una calle obligaba a que apareciera vacía: los paseantes, demasiado rápidos, no quedaban fijados sobre las placas de plata. Los edificios se veían con nitidez. Pero, fantasmagóricas, las ciudades no parecían verdad.

Afortunadamente, cuando Garry Winogrand (1928-1984) empezó a fotografiar Nueva York, a finales de los años 40 del pasado siglo, las cámaras ya eran capaces de hacer justicia a lo rápido que ocurre todo. Diafragmas tan ágiles como para atrapar la luz a la velocidad que requiere el plasmar a un hombre en mitad de un salto mortal, a una mujer en plena carcajada. Tomas sin demora para el gesto fugaz, para la mirada esquiva. El decano de las fotografías callejeras apenas nos deja ver el espacio: porque todo es gente. Durante más de tres décadas, Winogrand retrató, de Este a Oeste, Estados Unidos. Quería dejar contado un país; pero parecía querer decirnos que un país son, sobre todo, sus rostros.

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