Iraq también se cuenta en viñetas

(Reseña publicada el día 7 de mayo de 2013 en el portal de información sobre la vida árabe AISH, en su sección de Artes y culturas).

Casa Bábili
Novela gráfica
Guión: Lutfiya Duleimi, Sara Rojo / Dibujos: Javier Carbajo / Color: Sara Rojo
Norma Editorial, colección Nómadas
Cartoné, 112 páginas, 17 x 24 cm

Para contar las historias de nuestro tiempo, una alianza en principio poco probable se ha ido convirtiendo en un medio más o menos habitual: la que une periodismo y cómic. Dos disciplinas que, pese a sus divergencias, han aprendido en los últimos años a unir herramientas e intenciones para encontrar nuevos modos de dar cauce al relato de guerras, a la descripción de lugares o a la presentación de personajes. A partir de trabajos pioneros como la crónica histórica Maus de Art Spiegelman, los Reportajes de Joe Sacco o los diarios de viaje de Guy Delisle, la novela gráfica y las series de viñetas se han revelado —como antes había hecho el cine— un medio interesante para acercar al gran público acontecimientos de la historia reciente.

Las historias relativas al mundo árabe y musulmán no han sido una excepción a esta naciente tendencia. Los propios Sacco y Delisle abordaron la región en algunos de sus trabajos, como Notas al pie de Gaza y Crónicas de Jerusalén, respectivamente. Muchos lectores conocieron la revolución iraní a través del Persépolis de Marjane Satrapi, y el devenir más reciente de este mismo país con El Paraíso de Zahra, una obra anónima difundida por entregas a través de la red. Un guión de Jean Pierre Filiu sirvió de base en Los mejores enemigos para que David B. trazara sus dibujos en torno a la historia de las relaciones entre EE.UU. y Oriente Próximo; y, como cada país se centra en lo que más le toca, en España Mauro Entrialgo abordó por su parte El conflicto del Sáhara en menos de 3000 palabras. Hasta las recientes «primaveras» han tenido ya su versión gráfica, con álbumes como Révolution! des années mauves à la fuite de Carthage (‘¡Revolución! De los años malvas a la fuga de Cartago’, sobre Túnez), The paper trail(‘El rastro de papel’, del barcelonés Francesc Ruiz, sobre Egipto), o Dégage ! Egypte, Tunisie, Libye, Côte d’Ivoire, le temps des révolutions (‘¡Lárgate! Egipto, Túnez, Libia, Costa de Marfil, el tiempo de las revoluciones’, una obra colectiva de más de 25 autores de distintos países).

Pese a este auge del género, la ocupación estadounidense de Iraq, uno de los acontecimientos decisivos de la historia reciente de Oriente Próximo, aún no había sido plasmada en cómic, ni por los propios iraquíes ni por autores de otros países. Este hueco acaba de llenarlo Casa Bábili, una novela gráfica que vio la luz el pasado 20 de marzo, con motivo del décimo aniversario del comienzo de la ocupación estadounidense.

Se trata de la adaptación al formato gráfico de la novela Saidat Zuhal (‘Las mujeres de Saturno’), de la iraquí exiliada en Jordania Lutfiya Duleimi. El trabajo ha estado coordinado por Pedro Rojo, la ilustración ha corrido a cargo de Sara Rojo y Javier Carbajo, y la versión en castellano del texto es obra de un equipo de traductores vinculados a la Fundación Al Fanar para el Conocimiento Árabe y a la Campaña Estatal contra la Ocupación y por la Soberanía de Iraq (CEOSI).

Este cómic-reportaje toma como hilo conductor la historia de Hayat, una joven periodista iraquí a la que se nos presenta escondida en el sótano de su casa el 20 de marzo de 2003, escuchando caer las primeras bombas sobre Bagdad. Su escondite le trae recuerdos de infancia: los de las sagas familiares que le contaba su padre y que le permiten, destrenzando el hilo de su apellido, retrazar una historia que pasa por Babilonia, los desiertos y las rutas de la seda.

A partir de ese recuerdo de un esplendor histórico presentado con romanticismo, Casa Bábili introduce al lector en las siguientes semanas de la vida de Hayat, durante las cuales las rutinas se desmoronan y se multiplican los problemas y las miserias. Por sus páginas pasan muchas de las «grandes historias» de la guerra de Iraq, las que protagonizaron los titulares en todo el mundo: la ocupación militar, la aparición de milicias islamistas, la destrucción de museos y bibliotecas, las torturas a civiles, las detenciones en centros como Abu Graib…

Pero, sobre todo, pasan las historias cotidianas de las personas normales que trataban de hacer su vida entre las ruinas de la que había sido su ciudad, inventando formas de resistencia. El escenario del relato es «la casa de las mujeres»: en eso se convierte el apartamento de Hayat cuando empieza a albergar allí a amigas y familiares en una convivencia que les permite protegerse entre sí y desafiar en sus actos cotidianos una violencia que los ocupantes estadounidenses se disputan con los cada vez más presentes grupos terroristas vinculados a al-Qaeda. Así, el cómic muestra especialmente la forma en que la guerra afecta a las mujeres. Las protagonistas tienen perfiles muy diversos: mujeres tradicionales o modernas, abuelas de mártires o niñas de la calle. Pero todas sufren la violencia con especial desmesura: además de las bombas, las acechan la soledad en que las dejan los hombres que se han ido al frente y los que las han traicionado a la menor ocasión, la violencia que ejercen contra ellas propios y ajenos, los acosos sexuales… Sin embargo, a pesar del miedo, viñeta tras viñeta se suceden en «la casa de las mujeres» charlas sobre enamoramientos o cotilleos picantes, sueños laborales frustrados, sesiones de cocina con los pocos alimentos que deja el racionamiento.

En cuanto al aspecto gráfico, Casa Bábili está poblada por un puñado de personajes de trazo sencillo, fácilmente reconocibles, que corren de viñeta en viñeta en una acción trepidante o se detienen durante páginas en un mismo escenario, la asfixiante casa cercada. Tonos verdes y negros evocan la bruma de uranio empobrecido que inunda la ciudad y los ánimos, y contrastan con los cálidos colores del desierto que tiñen los recuerdos y sueños de la protagonista. La historia se dibuja con trazos sencillos que no escatiman escenas de violencia y retratan una ciudad progresivamente destruida, una vida en la que el color solo se mantiene en los rostros.

También los diálogos son directos, contundentes, militantes. Dice Hayat, por ejemplo: «Los estadounidenses detienen y torturan para no dejarnos pensar cómo encontrar una vía para reconstruir el país: la falta de seguridad, los cortes de luz, la incitación al sectarismo… Quieren que nos rindamos a la locura y a la desesperación. El ser humano tiene una capacidad limitada de aguante. Su objetivo es destruir la personalidad iraquí. Son unos bárbaros. Pero no nos rendiremos».

Esta intención de crónica y activismo viene reforzada por una serie de textos de divulgación que completan el álbum y aclaran algunos de sus puntos clave. En ellos, expertos de diversas disciplinas ahondan en temas como la historia de la ocupación y las violaciones del derecho internacional acaecidas durante la misma, la situación de desamparo de los refugiados en el extranjero y la aún más sórdida de las mujeres y los niños en el propio país; la resistencia y su deriva fundamentalista, la destrucción del patrimonio cultural, la contaminación por uranio empobrecido y otros males de «la peor ciudad del mundo», así como temas más lúdicos de la cultura iraquí como recetas o música.

En las próximas semanas, además del álbum en papel editado por Norma, en la web del proyecto estarán a disposición de los lectores versiones en formato electrónico en español, inglés y árabe, que incluirán hipervínculos a textos y enlaces ilustrativos de la realidad iraquí. Todo ello como parte de una misma intención: la de contribuir a la divulgación y comprensión de la historia de una guerra que, diez años más tarde, sigue pasando factura a la sociedad iraquí y tiñendo de tonos oscuros las viñetas de su realidad cotidiana.

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