Las ausencias, la camota

Tras un par de semanas de considerable ajetreo vital y emocional, ha llegado a una sensación de la que me desacostumbré rápido: abro la puerta y el piso está vacío. Os habéis ido todos, esta casa es más casa y menos hogar.

Pero no hay tiempo para la nostalgia, es el momento de ponerme a estudiar la asignatura con más leyenda negra de la carrera.

Así que hago un anuncio: temporalmente y sin que sirva de precedente, aprovecho vuestras ausencias, cojo la tarea y me traslado a vivir a mi camota. (más…)

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