Feliz 1387

Yo siempre celebro el Año Nuevo tantas veces como puedo. Así es posible remendar deseos y propósitos a los desajustes del tiempo que pasa sin salir muy mal parada en las comparaciones de meses. Últimamente, por ejemplo, a las cosas dichas con uvas, les sumé unas cuantas la noche que volví a no ver dragones pero casi. Y así todo el rato. Enmendando, remendando.

Mañana empieza, con el equinoccio, el año nuevo persa. 1387. A las 06.48. No es que esté yo en estos tiempos precisamente muy por Zoroastro y Shere Khan, pero, qué coño, tampoco están en Irán los hornos para bollos y sin embargo por lo visto ya están todos calentándose para que salgan bien los platos del Nowruz.

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El taxista de La Habana y los hoteles abiertos

Me acuerdo, inevitablemente, de aquel taxista que nos llevó de Coppelia al hotel, en La Habana. El que nos dijo:

– ¿Les gusta mi país, verdad? A mí también me gustaría el suyo. Pero yo no puedo ir.

Aquel taxista inmensamente enfadado e inmensamente correcto. Que nos dijo:

– Cómo no les va a gustar, si es un país hecho para ustedes. Sólo para ustedes. ¿Saben que yo, aunque ahorre toda la plata que hace falta, no puedo entrar en uno de sus hoteles? ¿Saben  que si yo llevo a unos turistas a un hotel de Varadero, desde la puerta tengo que darme la vuelta seguido? ¿Que ni aunque tenga la plata puedo pasar con mi familia un día de descanso en la piscina de un hotel en este país? ¿Que no puedo viajar, que como cubano no tengo permitido irme de viaje a Santiago, si quiero? (más…)

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Para que luego digan…

… que lo de prestar atención al escribir no es tan importante [vía 24/7]

La tercera de Chile pagará 163.000 euros a lectores heridos por una errata. 

(PD).- El diario chileno La Tercera deberá pagar una indemnización a 14 lectores que resultaron heridos al preparar churros con una receta publicada por el matutino y que contenía errores en las cantidades de los ingredientes.

Podéis seguir leyendo, aunque la realidad rompe un poco el encanto del titular.

Yo, por supuesto, se lo dedico a la ácida Hatalía, que lo dice así: (más…)

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Las aventuras de Barbaverde o cómo dar carcajadas en el metro

Estoy leyendo un libro que me tiene perpleja. Habla de enormes salmones que aparecen entre galaxias, suena a comic de colores, dibuja perfecto lo mal que se entiende todo el mundo en las historias de amor. Por si fuera poco, se ríe de los periodistas, se ríe más si cabe de los estudiantes con ideas, ni os cuento de los artistas y a mí me hace descojonarme en el metro ultrasilencioso de las mañanas de aquí.

Con un pie en la tierra  y otro en los superheroes, un tono argentino con vistas a El Cairo y mucha mala leche, un tal César Aira del que confieso no haber oído hablar nunca antes nos regala en “Las aventuras de Barbaverde” la sorpresa de una cosa diferente, por una vez. (más…)

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