Más Ronit y un gramófono

Yo funciono por obsesiones y aún quedaba esta en cartel:

(…) Algo semejante ocurrió con los gramófonos de cilindros que llevaron las alegres matronas de Francia en sustitución de los anticuados organillos, y que tan hondamente afectaron por un tiempo los intereses de la banda de músicos. Al principio, la curiosidad multiplicó la clientela de la calle prohibida, y hasta se supo de señoras respetables que se disfrazaron de villanos para observar de cerca la novedad del gramófono, pero tanto y de tan cerca lo observaron, que muy pronto llegaron a la conclusión de que no era un molino de sortilegio, como todos pensaban y como las matronas decían, sino un truco mecánico que no podía compararse con algo tan conmovedor tan humano y tan lleno de verdad cotidiana como una banda de músicos (…)

(“Cien años de soledad”, Gabriel García Márquez)

(También pensé en esto -además de por supuesto en aquello, y en acullotro, y en todo lo demás también-).   (más…)

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